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Última actualización: 25/04/2019

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Las opiniones contenidas en estos puntos de vista, son responsabilidad exclusiva de los autores de las mismas, y no tienen que representar necesariamente la posición del resto de los miembros de la Junta sobre los temas tratados.



abril/2019

GEOPARQUES Y RECURSOS HÍDRICOS: SIMBIOSIS PARA EL FOMENTO DEL GEOTURISMO.

Esther Martín Pinto. Doctoranda de la Universidad de Málaga



Licenciada en Filología Inglesa por la Universidad de Málaga, Master Ejecutivo en Gestión y Dirección de Empresas por ESIC y Master en Gestión Hotelera por la Universidad de Cornel en Nueva York. Habiendo disfrutado de dos becas para estudiar y trabajar en EE. UU. En España responsable del departamento de idiomas de Ciomijas o Centro de Formación Integral de las Industrias del Ocio, centro de la Junta de Andalucía destinado a diseñar y ser banco de pruebas de la formación profesional a nivel directivo de los futuros líderes del sector turístico de Andalucía. Poco después Jefa de Estudios y después Directora Académica, durante 12 años. A continuación, comencé a trabajar en Diamond Resorts International como Training Manager Europe siendo responsable de la formación de todos los complejos hoteleros de la compañía en Europa.

Los Geoparques son, según definición de la UNESCO, áreas geográficas unificadas donde lugares y paisajes geológicos de relevancia internacional se gestionan con un sentido holístico de protección, educación y desarrollo sostenible. Es imposible desligar en los Geoparques la riqueza geológica con el magnetismo que atrae a los visitantes y que, además de disfrutar de los paisajes y explicaciones geológicas, busca las raíces socioculturales del territorio rural enfrentados a una cada vez mayor sociedad urbanita. Todas estas visitas se encuentran abarcadas en el concepto de Geoturismo y es parte integral de los Geoparques y esencial para su estabilidad y desarrollo, como atractor y promotor de la economía local.

El Geoturismo busca la integración de la industria del turismo con la conservación e integración del patrimonio geológico y geodiversidad, al mismo tiempo que promueve el desarrollo económico y social de las comunidades locales. En este sentido, España es el tercer país del mundo en número de turistas extranjeros (75 millones de turistas anuales), el primer país de la Unión Europea en número de pernoctaciones y el 11 % de su producto interior bruto es debido a la actividad económica derivada de la actividad turística. También España es el segundo país del mundo en número de Geoparques por lo que cabría plantearse si no sería sensato integrar el Geoturismo en los planes de fomento de este importante sector económico del país como diversificación al turismo ya establecido y asentado en el sol, la playa y la cultura.

Los estudios psicológicos de percepción del paisaje destacan que uno de los elementos objetivos más importantes a la hora de apreciar y darle valor al medioambiente es la presencia del agua. Este líquido elemento, ya sea superficial o de origen subterráneo (aguas subterráneas), debería tener mayor importancia entre los Geoparques ya que una de las tipologías de los lugares de interés geológico (LIG) que existen en estos ENP son las hidrogeológicas. Sin embargo, esto contrasta con que en España solo el 1’2 % de los LIGS ubicados en Geoparques son hidrogeológicos, demostrando que las aguas subterráneas son un aspecto poco estudiado en este tipo de espacios, al igual que en otros Espacios Naturales Protegidos (ENP), como los Parques Nacionales o las Reservas de la Biosfera.

Esta falta de representación del agua subterránea en los Geoparques no se corresponde con la importancia del agua, en general, y del agua subterránea, en particular, en la Naturaleza. Hay que hacer un esfuerzo en el estudio e inventario de LIGS que representen el ciclo del agua en los Geoparques. De esta forma se conseguiría que los visitantes y, también, los habitantes, entendieran el importante papel que el agua juega en estos espacios, creando un valor ambiental añadido y por lo tanto se complementara la oferta de atracción turística a estos espacios naturales.

 

marzo/2019


PUNTO DE VISTA por Gerardo Ramos González. (Dr. Ingeniero de Minas. Vocal del CAS).

¿Te arriesgas con los zahoríes?

Mi mujer es médico, quizás por eso siempre he pensado en el paralelismo existente entre las ciencias del subsuelo: Geología, Minería, Hidrogeología, Geofísica, etc. Con la Medicina y sus especialidades.

De entrada tanto en unas como en otras se trabaja con lo oculto. En el caso de la Medicina con el cuerpo humano y en las ciencias del subsuelo con la tierra.

Todo está lleno de paralelismos. Los diagnósticos en ambos casos deben hacerse mediante métodos indirectos, también con sus similitudes. Así tenemos que para detectar masas tumorales en el cuerpo humano se emplean diversas técnicas entre las que se encuentra el escáner o TAC (Tomografía Axial Computerizada), de gran similitud a la geofísica sísmica que utilizamos para la prospección en el subsuelo. Otras técnicas médicas como radiografías, resonancia magnética, analíticas diversas, tienen su reflejo en el estudio del subsuelo mediante geofísica eléctrica, método electromagnético de dominio de tiempos (S.E.D.T.) y geoquímicas.

Una vez determinada la existencia de un tumor se suele confirmar con una biopsia, entrando quirúrgicamente o mediante endoscopia en la masa tumoral y tomando muestras. El equivalente minero es el sondeo con extracción de testigos.

Por desgracia, aún en los tiempos que corren, existe un personaje, el zahorí o el que, buscando una denominación más científico-tecnológica, se hace llamar radiestesista. Al final se trata de aprovecharse de la necesidad y de la ignorancia propia de tiempos medievales. Por desgracias el zahorí también tiene paralelismo en la Medicina, y como ellos viene de la noche de los tiempos. Es el curandero. Personaje pernicioso donde los haya.

A lo largo de mi vida laboral me he cruzado en varias ocasiones con tan oscuro personaje. Los damnificados tienen también algo en común con los afectados por los curanderos y tanto a unos como a otros se les puede oír decir: “le tengo mucha fe”. Y en la mayor parte de los casos terminan en similares condiciones.

Generalmente el zahorí suele acompañar a mucho sondista que, como mínimo, está demasiado preocupado por “hacer metros”. Si acierta le va bien porque cobra. Si falla también le va bien, cobra menos pero no pone tubería y, en ocasiones, ni hace un correcto abandono del pozo.

Nuestro actual Ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque está teniendo el gran acierto de luchar contra las pseudo ciencias. Lástima su campaña no llegue a estos personajes.

 


enero/2019


PUNTO DE VISTA por Fernando Octavio de Toledo y Ubieto (Jubilado. Ex Consejero Técnico de la Dirección General del Agua, Vocal de la Junta Directiva del Club del Agua Subterránea)

Evolución histórica de la gestión de los recursos hídricos subterráneos en España

Cuando recibí el encargo, por parte de mis ilustres colegas de la Junta Directiva del Club del Agua Subterránea, de escribir un artículo con mi punto de vista sobre los recursos de subsuelo, no pude por menos que experimentar una cierta perplejidad, pues ya va para cinco años que pasé a disfrutar de la condición de jubilado y se aproximan a los veinte los que hace que dejé de dedicarme de forma profesional al ejercicio del noble oficio de Hidrogeólogo. Pero, tras dar un repaso a la evolución del estado de la profesión en los últimos tiempos, comprendí que hace falta una cierta perspectiva histórica para opinar sobre las aguas subterráneas en España.

De muy antiguo, las aguas subterráneas han sido utilizadas por el hombre para atender a sus necesidades básicas, crear una agricultura más diversificada y originar sociedades cada vez más complejas En un principio, los aprovechamientos se basaban en captación de surgencias naturales, extracción a partir de pozos someros y drenaje de acuíferos superficiales mediante galerías u obras rudimentarias

La verdadera revolución en su uso estuvo ligada a: la invención de la bomba de turbina, que posibilita la extracción de grandes caudales a grandes profundidades, los avances en la tecnología de construcción de pozos, que permiten incrementar profundidades y diámetros y el desarrollo científico y práctico de la Hidrogeología cuantitativa, que da explicación al funcionamiento de las aguas subterráneas

Paralelamente, el consumo de agua ha aumentado sensiblemente como consecuencia del crecimiento de la población, el desarrollo industrial y la expansión del regadío, a cuya satisfacción han contribuido decisivamente los recursos subterráneos.

Efectivamente, las aguas subterráneas presentan unas características singulares desde el punto de vista de su utilización, de entre las que cabe destacar: amplia distribución espacial de las formaciones geológicas capaces de almacenarlas y transmitirlas; bajo coste de la inversión necesaria para la movilización del recurso, por la facilidad de acceso a la tecnología de perforación y equipamiento; independencia de la gestión derivada por la flexibilidad y rapidez que supone el suministro por pozos; capacidad de adecuación a la demanda, tanto en caudales de extracción como en plazos de entrada en servicio; volante regulador de los embalses subterráneos, que les da un cierto grado de independencia respecto a los eventos climatológicos; posibilidad de explotación controlada de las reservas de los acuíferos; y uso más eficiente al soportar sus propios costes. Estas características han originado una explotación creciente de las aguas subterráneas con una tendencia que, previsiblemente, debería mantenerse en el futuro.

Como consecuencia, a partir de la década de los sesenta del pasado siglo, las aguas subterráneas fueran objeto de estudios e investigaciones cada vez más profundas, merced a lo cual se alcanzaron objetivos de indudable interés y trascendencia: definición de los principales sistemas acuíferos del país, sus características geométricas, sus recursos y reservas y su funcionamiento; perforación de pozos de captación de agua subterránea para abastecimiento a cerca de 2 millones de personas; programación y ejecución de planes de protección y control de acuíferos, mediante el diseño y operación de redes de control piezométrico, de calidad e intrusión y la detección de focos de contaminación; creación de  bases de datos informatizadas con más de 100.000 puntos acuíferos; formación de equipos de hidrogeólogos que han transmitido su conocimiento a nuevas generaciones; creación de puestos de trabajo en equipos integrados en empresas consultoras con proyección; desarrollo tecnológico y creación de equipos humanos y técnicos para el diseño, ejecución y dirección de obras de pozos y sondeos de investigación y captación; realización de una amplia labor docente para la transmisión de los conocimientos teóricos y prácticos adquiridos y difusión de la información; asesoramiento a diversas administraciones para contribuir a la toma de decisiones; y puesta a disposición de una gran información básica referente a las aguas subterráneas.

Pero esta aparente robustez del conocimiento y la gestión de los recursos subterráneos tenía los pies de barro y el interés que despertaron en su momento fue decayendo paulatinamente, con la inestimable ayuda de la crisis económica, cuya incidencia en este ámbito ha sido particularmente notable. Esto se manifestó claramente por un creciente deterioro de los aspectos relacionados con la investigación, explotación y preservación de las aguas subterráneas, dejando de prestarse la debida atención e importancia a este recurso, imprescindible, no sólo para mantener la vida y preservar los ecosistemas naturales, sino para la propia economía del país. Esta situación de crisis de las aguas subterráneas tiene sus principales manifestaciones en la muy escasa dotación presupuestaria así como de equipos técnicos y materiales en los Organismos responsables de su gestión, en la falta del necesario control sobre las captaciones subterráneas, en el incumplimiento de los Planes Hidrológicos, en la desaparición de empresas tradicionales del sector, y en la carencia de técnicos hidrogeólogos.

A partir de 2.008 aproximadamente, comenzó una brusca caída de la contratación pública de obras y servicios relacionados con las aguas subterráneas, que repercutió a su vez sobre las empresas produciendo el descenso del empleo de técnicos hidrogeólogos y, finalmente, la ruina e incluso desaparición de muchas de ellas.

Es urgente una toma de conciencia por parte de las Administraciones Públicas que permita adoptar las medidas correctoras oportunas, cuestión esta que no parece encontrarse entre las prioridades del Ministerio para la Transición Ecológica, departamento encargado del desarrollo de las políticas gubernamentales en materia de agua.

Veamos un ejemplo que consideramos suficientemente ilustrativo referido a la Dirección General del Agua, órgano de gestión de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente, entre cuyas funciones se encuentra el seguimiento y control de las aguas subterráneas renovables. En el año 1996 fue suprimida de su organigrama la Subdirección General del Servicio Geológico que, con el Instituto Geológico y Minero de España, había sido el buque insignia de la Hidrogeología española y vivero de expertos en la materia. El Área de Recursos Subterráneos se integró en la Subdirección General de Gestión del Dominio Público Hidráulico donde, paulatinamente, se fue diluyendo. En la actualidad, las aguas subterráneas son gestionadas en la antedicha Dirección General del Agua por un solo funcionario con formación hidrogeológica y rango de Jefe de Servicio.

Parece evidente la gran importancia que tienen para nuestro país las aguas subterráneas, tanto desde el punto de vista socio-económico como medioambiental. Sin embargo, la realidad es que, en los últimos años, no se emplean los medios y recursos adecuados y necesarios para poder controlar y mantener de manera adecuada estos recursos, cuya utilización es tradicional en nuestro ámbito. Para asegurar el futuro de las aguas subterráneas es necesario revertir esta situación, afrontándola desde la preocupación actual pero de manera optimista, pues todavía se está a tiempo de conseguirlo. Sobre todo si se tiene en cuenta que para ello nuestro país cuenta con elementos muy importantes: legislación e instituciones, una generación de profesionales que ha ido transmitiendo su saber hacer en hidrogeología, tradición y un gran interés de la sociedad en las aguas subterráneas.

Y aquí se acaba la historia… Este es el punto de vista apresurado –algo limitado por la presbicia propia de la edad- de quien vivió en primera fila la expansión de este apasionante quehacer y, bien que a una cierta distancia, su declive. La perspectiva no parece particularmente halagüeña, en especial si atendemos a lo que se desprende de conversaciones mantenidas por el infrascrito con altos responsables de la gestión del agua hispana. Las asociaciones profesionales, como el Club del Agua Subterránea en cuyo seno se acogen estas líneas, o la Asociación Española de Hidrogeólogos decana de este movimiento asociativo, poco pueden hacer, aunque acojan a la práctica totalidad de los técnicos que se dedican a este recurso, dados sus propios condicionantes que no hace al caso analizar en estas líneas. Quizás la única solución proceda nuevamente de la iniciativa privada que, consciente de la importancia del recurso y sus indudables ventajas, se lance nuevamente a su exploración y explotación, arrastrando a las administraciones responsables a una toma de conciencia que vuelva a situar donde les corresponde a los recursos hídricos subterráneos.

Madrid, enero de 2019.


junio/2018


PUNTO DE VISTA por Tomás García Ruiz

El olvido de la calidad técnica en la construcción y clausura de los pozos de captación de aguas subterráneas

Si hay un ejemplo que puede ser considerado paradigmático en nuestro país del desfase entre los campos de la ciencia y la técnica, este puede encontrarse en el ámbito de la investigación y el aprovechamiento de las aguas subterráneas. En nuestra opinión este desfase  entre la Hidrogeología como ciencia y sus técnicas aplicadas, es evidente en el caso de las actividades de construcción de captaciones para alumbramiento de aguas subterráneas, así como en las labores de cierre de pozos y sondeos, cuando se considera necesaria su clausura.

La cuestión del aseguramiento de la calidad técnica en las labores de construcción y cierre de pozos y sondeos es un aspecto crucial en la gestión de las aguas subterráneas, puesto que toda captación hidrogeológica constituye el canal de acceso  desde la superficie del terreno hasta la ubicación de los acuíferos y es necesario garantizar una correcta ejecución de la obra  para evitar afecciones negativas cuantitativas y cualitativas sobre las masas de agua subterráneas consideradas. Por otra parte un correcto diseño y ejecución garantiza también el adecuado cumplimiento de todos los aspectos de seguridad y salud que es preceptivo observar en este tipo de obras, y también permite garantizar la optimización de los recursos económicos utilizados.

La Ciencia Hidrogeológica surge como ciencia matematizada, con la consiguiente capacidad predictiva y contrastable a mediados del siglo XIX, con el establecimiento de la formulación básica de Darcy (1856). Esta Ciencia recibe un fuerte impulso en nuestro país a través de distintas instituciones. En primer lugar, y por cuestiones históricas, cabe destacar el papel fundamental del Instituto Geológico y Minero (IGME) en su desarrollo, investigación y divulgación, así como el papel de las Instituciones docentes como las Universidades, y otras sociedades científicas del ámbito de la sociedad civil, además de las actividades que son propias de los organismos competentes de la gestión hídrica, como son las Confederaciones Hidrográficas. Es lógico que se produjera este desarrollo del conocimiento de las aguas subterráneas en nuestro país, dado el interés de la sociedad en la utilización  este recurso en España, donde según algunas estadísticas el 22 % de los  aproximadamente 30.000 Hm3 de volumen de agua consumido anualmente.

Pero a la situación descrita en el párrafo anterior que muestra un conocimiento cuando menos aceptable (aunque siempre mejorable) de la Ciencia Hidrogeológica no corresponde un adecuado desarrollo de una de sus aplicaciones técnicas fundamentales, como es la ejecución de las obras de construcción y clausura de captaciones hidrogeológicas. Las cifras hablan por sí solas, pues acudiendo a fuentes oficiales se estima que en España hay más de un millón de captaciones hidrogeológicas y de ellas más del 50% son captaciones ilegales (sin contar los pozos que extraen menos de 7.000 m3/año).

Entre las consecuencias que se derivan de la existencia  del alto porcentaje de captaciones de agua subterráneas que se han ejecutado sin control técnico legal en nuestro país podemos destacar las siguientes:

  • Incumplimiento de la legislación vigente que exige la realización de un proyecto constructivo y dirección facultativa por técnico competente en las obras de construcción e instalaciones de equipamiento electromecánico de las captaciones hidrogeológicas.

  • Mayor riesgo de accidentabilidad. Además, al ser ilegales, estas obras no están cubiertas por los correspondientes seguros, a los efectos de disponer de respuesta frente a la siniestralidad.

  • Ante un accidente laboral en las obras ilegales se derivan importantes responsabilidades de los promotores y empresas de perforación que realicen los trabajos, de acuerdo con la legislación vigente en materia de Seguridad y Salud.

  • Degradación del estado de la calidad química de las masas de agua subterráneas, debido a la falta de aislamiento de la captación para preservarla de las acciones superficiales.

  • Existencia de captaciones abandonadas que no han sido debidamente selladas y que constituyen vías preferentes de acceso de contaminantes a los acuíferos.

  • Falta de control de los volúmenes de extracción y de la afección al estado cuantitativo de los acuíferos por efectos de sobreexplotación.

  • Sobrecostes importantes en las obras de captación por su realización en terrenos inadecuados desde el punto de vista hidrogeológico, o por perforaciones con profundidades mayores a las requeridas.

  • Falta de diseño adecuado de entubaciones (diámetros y espesores), filtros de grava, cementaciones, etc.

  • Inadecuado diseño de los equipos electromecánicos instalados en las captaciones para la elevación del agua subterránea lo que da lugar a sobrecostes de equipamiento y de bajo rendimiento con consumo energético excesivo.

  • Crisis de sector de las empresas de consultoría, ingeniería y ejecución de obras de perforación, lo que es patente en el paulatino cierre de las mismas y en  la precariedad técnica, tanto de recursos humanos como de equipamiento de aquellas a duras penas todavía consiguen mantenerse.

Al analizar las causas de la actual situación de abandono de la técnica constructiva de las captaciones de agua subterránea es claro que un factor fundamental y común a todos los sectores de actividad es la actual crisis económica, que ha dado lugar a una disminución prácticamente total de la contratación pública en este tipo de obras, al ser estas administraciones las que exigían con todo en sus obras el cumplimiento de todos los requisitos técnicos y legales.

Respecto al sector privado, además del efecto de la crisis que ha repercutido en la bajada de precios, también cabe destacar que tradicionalmente en nuestro país este mercado habitualmente no paga la calidad que se requiere en estas obras, probablemente por desconocimiento de las posibles consecuencias de carácter medioambiental indicadas anteriormente. El resultado es la limitación en la calidad del servicio que las empresas de perforación pueden dar, lo que supone el propio empobrecimiento técnico de estas empresas, y el incumplimiento sistemático de la ley en su actividad. En general en la actualidad puede observarse una ausencia total de inversiones e innovación de nuevos equipos y técnicas, lo que está en consonancia con los bajos precios que el mercado privado por la actividad, y que además no se han actualizado desde hace muchos años.

Pero no sólo es la crisis económica y la inercia tradicional del sector privado de las aguas subterráneas, también el actual proceso de solicitud de autorizaciones para alumbramiento del agua subterránea resulta muy complejo y enrevesado para el particular de buena fe que quiere cumplir con la normativa. Y ello no es debido a la inexistencia de legislación referente al uso del agua subterránea, sino más bien al número de actores de la Administración que intervienen, y que al menos son: Ayuntamiento para obtener la licencia de obra, Comunidad Autónoma para el permiso de perforación y equipamiento electromecánico y Confederación Hidrográfica para el alumbramiento de agua. Sucede incluso que a veces las instrucciones que el particular recibe de estos organismos son incompatibles entre sí. Como ejemplo no es infrecuente que el Ayuntamiento conceda para la ejecución del sondeo una Licencia de Obra condicionada a la autorización previa de la Confederación y de la Comunidad Autónoma (que también suele requerir la de Confederación) y al acudir a Confederación, por ejemplo para una autorización de menos de 7.000 m3, la propia Confederación no conceda la autorización hasta haber realizado la perforación, entrando así en un bucle que, en su análisis lógico, resulta irresoluble. El resultado de todo ello es que el privado llega a “perder los nervios” y su actitud puede derivar hacia el incumplimiento normativo y la falta de contratación de empresas con nivel técnico adecuado.

Después de exponer la problemática, sus consecuencias y sus causas, también es preciso finalizar con propuestas de mejora. En primer lugar es necesario que las  Administraciones competentes para la autorización vigilancia y control de la ejecución de estas obras garanticen el cumplimiento de la Ley, en cuanto a la obligación de aprobación previa de proyectos de diseño constructivo y dirección facultativa de por técnico competente las captaciones hidrogeológicas. También es imprescindible concienciar a la sociedad en el sentido de que las aguas subterráneas son un recurso hídrico fundamental y que, por lo tanto, preservar su calidad y los acuíferos exige, desde el punto de vista de la sostenibilidad medioambiental  la correcta ejecución técnica de las captaciones hidrogeológicas. Finalmente hay una clara necesidad de implantación de una “ventanilla única” para facilitar la actuación de las distintas administraciones competentes de la gestión y tramitación de las distintas autorizaciones.

 


nov./2017


PUNTO DE VISTA  por Carlos Martínez Navarrete. IGME. Vocal del Club del Agua Subterránea (CAS)

La protección del agua de consumo humano es aún insuficiente

Es prioritario garantizar la calidad del agua subterránea empleada para consumo humano al ser un elemento fundamental del abastecimiento, especialmente en las poblaciones de menor tamaño. Para alcanzar este objetivo se requieren actuaciones en cuatro aspectos críticos.

La legislación debe priorizar las medidas de protección preventivas, establecimiento de perímetros de protección y zonas de salvaguarda, revertiendo los cambios legales que limitan su aplicación a las masas de agua declaradas en riesgo de no cumplir los objetivos de la Directiva Marco del Agua.

Compatibilizar la extracción del recurso con la actividad socioeconómica de una región, de un modo sostenible, requiere medidas de ordenación del territorio, como la cartografía de actividades permitidas, que contemplen la carga contaminante asumible en cada zona en función de las características del acuífero en que se enclavan las captaciones. El sistema de ordenación del territorio con esa premisa debe ser además fácil y claramente implementable por las autoridades autonómicas y municipales.

En zonas ya fuertemente degradadas la consecución de este objetivo puede ser ya inalcanzable o en el mejor de los casos puede conllevar un elevado coste para revocación de autorizaciones y licencias y otros asociados.

La protección del agua empleada para consumo humano puede abordarse, cumpliendo los requerimientos de la DMA, conforme dos opciones: i) partiendo de la protección del entorno de cada captación individualizada, estableciendo perímetros de protección con un conocimiento preciso de hidrogeología y parámetros hidráulicos característicos de dicho entorno, o ii) delimitando zonas de salvaguarda en la masa de agua subterránea.

Es importante resaltar que la metodología para ambas opciones de gestión está disponible, si bien es importante aplicar la más adecuada al medio captado, con los datos requeridos por el método seleccionado para obtener resultados con suficiente fiabilidad.

Hay que resaltar lo inapropiado que resulta cierta tendencia a utilizar herramientas complejas, cada vez más precisas, pero sustentadas en datos hidrogeológicos de hace décadas, escasamente contrastados y sin actualizar, por lo que es necesario también un esfuerzo técnico y económico para incrementar el conocimiento de los acuíferos en aspectos básicos como son los parámetros hidráulicos y su distribución en los acuíferos.

Por último señalar que la implementación de la protección del agua de consumo humano en el primer ciclo de la Planificación Hidrológica 2009-2015 ha sido claramente insuficiente (captaciones contempladas, metodología empleada para su protección, conocimiento hidrogeológico del medio captado y sus parámetros hídricos representativos en las formulaciones empleadas) y se han producido pocos avances respecto al mismo en el segundo ciclo 2015-2021 por lo que es prioritario subsanar carencias como las reseñadas en las próximas etapas de implementación de la DMA.

 


sept./2017


PUNTO DE VISTA por
Juan José Durán Valsero. IGME. Vocal del Club del Agua Subterránea (CAS)

Una mirada crítica al pasado: aprendiendo de los aciertos y errores en la explotación de las aguas subterráneas en Madrid

Madrid siempre ha sido un referente, para lo bueno y para lo malo. También en el ámbito de las aguas subterráneas, el pasado relativamente reciente de este territorio central ibérico presenta algunos hitos en su investigación y explotación sobre los que conviene hacer algunas reflexiones, e intentar sacar algunas conclusiones. Lo haremos fijando la mirada crítica en cuatro momentos singulares de los últimos 200 años.

El primer hito hidrogeológico fue la construcción del famoso pozo de Mateu, en un momento de pleno auge de los pozos artesianos por todo el territorio nacional. Realizado en 1856 en pleno centro de la villa de Madrid fue un fracaso sonado, debido a la falta de información geológica e hidrogeológica, y conllevó un fuerte desprestigio inicial a las capacidades del acuífero de Madrid de suministrar agua para los diferentes usos, pese a que tradicionalmente Madrid había mantenido el suministro hídrico a través de los famosos viajes de aguas subterráneas, de posible herencia árabe.

El segundo hito hay que situarlo en las primeras décadas del siglo XX. Un ingeniero agrónomo italiano, Rafael Janini, adscrito al Patrimonio Real, llevó  a cabo un plan de sondeos artesianos en torno al Palacio del Pardo, por encargo del rey Alfonso XIII, para el desarrollo agrícola de la zona, empleando  por primera vez en España una tecnología revolucionaria de perforación de sondeos: la rotación con circulación directa de fluidos. En este caso, con la asesoría del Instituto Geológico y Minero, el plan se convirtió en un rotundo éxito. Las aguas subterráneas de Madrid volvían de nuevo a ocupar el primer plano de la actualidad. Tanto, que hasta se editaron postales conmemorativas de los sondeos surgentes.

Pero no hay dos sin tres, el siguiente hito volvió  a traer la desgracia a las aguas subterráneas de la cuenca de Madrid: en el año 1928, el IGME llevó a cabo un sondeo de gran profundidad (más de 1000 metros) en Alcalá de Henares, que aunque encontró agua subterránea, resultó ser de mala calidad debido a las litologías evaporíticas implicadas. De nuevo, la maldición de las aguas subterráneas caía sobre Madrid.

Afortunadamente, en  el cuarto momento de esta historia, ya en la parte final del siglo XX, el Canal de Isabel II, con la colaboración de algunas universidades madrileñas, consiguió situar a las aguas subterráneas de Madrid en el lugar que les corresponde, con la ejecución de un número importante de sondeos de excelente calidad en cuanto a su ejecución y su rendimiento, que permiten la existencia de un robusto sistema de abastecimiento a la ciudad de Madrid, basado en el uso conjunto de las aguas superficiales y subterráneas. Errores y aciertos de la historia hidrogeológica reciente, con final feliz.

 


junio/2017


PUNTO DE VISTA por Antonio Pulido Bosch. Catedrático. Vocal del CAS.

Las áreas costeras, las sequías y las desaladoras

Las áreas costeras españolas y muy especialmente las mediterráneas son muy vulnerables a las sequías, con el agravante de que los intentos de mantener el ritmo de las explotaciones de los acuíferos litorales suele desembocar fatalmente en la intrusión marina local o generalizada, agravando el problema, ya que su solución requiere mucho tiempo. Turismo y agricultura extensiva se unen y magnifican en los períodos más secos. Siempre me llamó mucho la atención el mapa elaborado por el IGME en el que se indican con flechas de colores las áreas costeras con intrusión marina localizada o generalizada, constatando que había pocos lugares que no estuvieran señalados.

Las plantas desaladoras aportaron la solución tecnológica a tan grave problema socioeconómico, frecuentemente olvidado tras el período húmedo subsiguiente. Y lo que es más grave, el elevado coste económico –energético- que lleva aparejado el rechazo al uso del agua desalada, especialmente en agricultura, con el argumento de que no es abordable, ha permitido que en muchos casos se hable del efecto perverso de esta solución tecnológica, que en lugar de reducir los bombeos, los aumenta. Si tomamos como ejemplo Andalucía, ninguna de sus 9 plantas funciona a pleno rendimiento y dos prácticamente no funcionan.

Entiendo que además de ir aumentando la eficiencia en el uso del agua, el futuro deberá pasar por la reutilización en regadío de las aguas residuales urbanas tras su tratamiento terciario y desinfección, y un mayor uso urbano de las aguas desaladas. Paralelamente, es imprescindible una decidida apuesta por las energías renovables que permita reducir la factura energética, tan sobredimensionada en nuestro país si la comparamos, por ejemplo, con los Países Bajos. Y eso que a horas de sol nos ganan pocos países.


mayo/2017


PUNTO DE VISTA por Gerardo Ramos González. Vocal del CAS.

Nadie dice la verdad al gran público.

Por supuesto que hay que ir evolucionando a métodos más eficientes, seguros y menos contaminantes en la generación de energía pero…El movimiento ecologista que tanto bien está haciendo por este planeta, en ocasiones me exaspera. Hay un desprecio supino al estudio y reconocimiento. En lo referente al estudio de recursos se ha llegado a impedir trabajos de campo que ni siquiera están relacionados con el fracking...no sea que tengamos un terremoto. Recientemente se ha hablado de un gran descubrimiento de Repsol en Alaska. Sólo ha producido tristeza en ciertos ambientes. Simultáneamente ha habido un terremoto de intensidad 4 en la escala de Richter en Navarra...esperemos que no traten de relacionar ambas cosas.

Los ecologistas no explican claramente su postura y nadie les afea que no digan la verdad, esto es que lo que pretenden es que no se utilice ningún combustible fósil, sea cual sea su procedencia. Lo que hacen es atacar con fuerza al fracking porque lo consideran un punto débil. Deberían explicar a los ciudadanos cómo van a calentarse en el futuro, como van a producir en una situación de pobreza energética. Deberían decirles que quieren prohibir el uso de los vehículos que utilizan combustibles fósiles. ¿Los eléctricos?,...bueno, por ahora se podrían permitir, aunque la electricidad que los mueve también hay que producirla. Hay un "Movimiento por la Extinción Humana Voluntaria". No es necesario explicarlo mucho. Pero propugnan la extinción de los humanos mediante el compromiso de no tener descendencia. Quizás todo acabe en la castración de recién nacidos.

Los políticos, que únicamente buscan el voto en estos tiempos populistas, toman decisiones  contrarias a lo indicado por los técnicos. Y qué decir del temor que se extiende entre los funcionarios. Pocos entienden la incertidumbre del subsuelo, la incógnita minera. El estudio del subsuelo, comparable al estudio del cuerpo humano por parte de la medicina sigue métodos indirectos muy paralelos. Es de esperar que no se prohíban los escáneres como se prohíben pruebas geofísicas sísmicas.


marzo/2017


PUNTO DE VISTA por Fernando López Vera. Vicepresidente del CAS.

Como todos los años la ONU,  el día 22 de marzo con la celebración del “Día mundial del agua”, nos invita a reflexionar sobre la conservación y el desarrollo de los recursos hídricos, apelando a la puesta en práctica de las recomendaciones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo contenidas en el Capítulo 18 de la Agenda 21.

En este contexto no está de más recordar que de 699 masas de agua subterráneas consideradas, según evaluación de los organismos de cuenca, 259 presentan algún riesgo (puntual, difuso o por intrusión) por contaminación química y 164 por extracciones excesivas. Todo señala como causa de ello a una deficiente gestión, pero profundizando más es estas causas, nos encontramos una normativa obsoleta, una administración estructurada para fomentar el desarrollismo y una inercia generalizada para mantener viejos estatus.

No es necesario inventar nada nuevo para acelerar la reversión de la situación de deterioro de las masas de agua subterránea, existen numerosas tecnologías maduras, como la recarga de acuíferos, sofisticados métodos de control y la tan traída y llevada gestión integral de todos los recursos hídricos, superficiales y aguas regeneradas.

Resulta descorazonador que problemas bien diagnosticados en la gestión del agua y con herramientas disponibles, veamos transcurrir los años sin una solución más eficaz.

 

 

 

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